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Un relieve y un substrato geológico diverso, que abarca zonas de montaña y media montaña, espacios llanos y áreas de vega, posibilitan la amplia variedad de ecosistemas y recursos naturales presentes en la Mancomunidad Alto Jarama-Atazar. En el municipio de El Atazar se localizan las mayores altitudes, alcanzándose los 1.539 metros en el cerro de Somosierra, disminuyendo progresivamente hacia el sur hasta las cotas más bajas de la vega de Torremocha del Jarama, en torno a los 700 metros sobre el nivel del mar. El substrato geológico incluye materiales metamórficos como pizarra y gneis, materiales de origen sedimentario como calizas y margas y áreas de acumulación de materiales cuaternarios en los fondos de valles y vegas. Sobre este substrato encontramos espectaculares formaciones acarcavadas, “Las Cárcavas” (Patones), formaciones cársticas de gran interés como la Cueva del Reguerillo, magníficos ejemplos de pliegues y cañones calcáreos de paredes verticales como el paraje de quebraduras de piedras aisladas, a poca distancia entre sí, que se elevan a gran altitud “Los Quebraones” o “Los Taberneros”, con cortes en las tierras calizas de El Vellón, y amplias zonas llanas transformadas en fértiles vegas agrarias gracias a la presencia de la abundante agua que transporta su extensa red hidrológica.
El término de El Atazar está incluido en la Reserva Nacional del Sonsaz, espacio cinegético que contiene una amplia diversidad de flora y fauna entre la que destacan mamíferos y aves como: corzo, jabalí, zorro, gineta, nutria, garza real, ánade real, gavilán y águila culebrera, reptiles como: las culebras de collar y hocicuda o bastarda, el lagarto común y la salamanquesa, una amplia variedad de coleópteros y de otros invertebrados y peces como: el barbo, la boga, la trucha y el lucio. Muchas de estas especies, junto a otras como el buitre, el alcotán, la perdiz roja, la codorniz, el conejo y la liebre se encuentran en Como resultado de la acción del hombre a lo largo de siglos de ocupación del territorio, además de paisajes naturales, sobresalen, una amplia gama de paisajes agrarios, como en la zona de campiña de Redueña, donde descubrimos la belleza geométrica de los campos roturados y el colorido que proporcionan las rojizas arcillas y los verdes sembrados. En primavera la campiña queda rodeada de arbustos que dan color a sus laderas: flores blancas, de la jara, el majuelo y el romero en flor, el lila del cantueso y la lavanda, y los rosas del terebinto o cornicabra.
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el resto de municipios.