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REDUEÑA

Localizado a 53 kilómetros de la capital madrileña. Está emplazado sobre una altitud media de 888 metros sobre el nivel del mar y cuenta con una superficie 12.9 Km. cuadrados, el menor término municipal de los cinco pueblos de la Mancomunidad.

En el 2006 eran 229 los vecinos empadronados en este pequeño municipio serrano, ubicado en una zona de valles encajados entre los barrancos de El Chorrillo y el del Moral al comienzo de las estribaciones de la Sierra de la Cabrera, dentro de la Sierra de Guadarrama.

Accedemos a Redueña desde la A-I, tomando el desvío de Venturada en el Km. 50, en dirección a Torrelaguna, a tan solo 4 Km. a mano izquierda nos encontramos con la población.  

Es esta pequeña población, los primeros indicios de presencia humana datan del paleolítico inferior, y del Neolítico. Aparecen restos Celtas en el río y la dehesa, indicios romanos y restos visigóticos. En 1575 Redueña se independizó de Uceda, pero con vasallaje al rey; esta independencia fue de aplicación  efectiva en 1579 por una Bula de Felipe II firmada en Badajoz. Ese mismo año el rey, que tenía problemas económicos, vendió el pueblo al licenciado Melchor Durango. Los vecinos, que no estaban nada contentos con esta venta, recurrieron al derecho de tanteo y consiguieron recuperar su pueblo, aún a costa de endeudarse. De este modo, al no poder hacer frente a los pagos, tuvieron que vender el pueblo de nuevo, esta vez al presidente del Consejo Supremo de Castilla, Baltasar Gilimón de la Mota. La propiedad fue pasando a sus herederos hasta que en 1738, el pueblo, harto de los abusos del "dueño", puso una demanda para que la venta del pueblo fuese declarada nula. La sentencia fue a favor de Redueña, recuperando por fin su privilegio de villazgo.

Ha sido tradicionalmente un municipio con clara vocación agroganadera gracias a sus pastos, bosques mediterráneos de encinas y quejigos, y pequeñas huertas explotadas a la vega de la única vía fluvial que atraviesa su término, conocido como el arroyo de las Huertas.

La otra gran actividad desarrollada en la localidad fue la cantería, era tal su importancia que de una de estas canteras salió parte de la piedra con la que se construyó la Fuente de la Cibeles entre 1739-1740 y la Fuente de Apolo, ambas en el Paseo del Prado de Madrid.

Redueña acoge entre sus encantos, varios enclaves patrimoniales para visitar como, su Iglesia de San Pedro Advíncula, de estilo renacentista y barroco sobre sus restos de origen visigóticos; El Potro de Herrar, elemento recuperado recientemente, en el que uno se puede imaginar como se calzaba a los animales; o su Cruz Gótica, situada en el antiguo cementerio, sobre una columna decorada y que data del siglo XIII-XIV, por el asentamiento en la zona de los franciscanos.

   

El término de Redueña, se ve atravesado de norte a sur por el Canal Alto de Isabel II, dejando a su paso las instalaciones del “Filtro Verde”, una Estación Depuradora de Aguas Residuales, inaugurada en 1986, cuyas ventajas se centran en la depuración, la producción maderera y la reutilización del agua residual domestica, sin impactos visuales negativos. Constituye un punto de gran valor educativo.

La zona de la Campiña de Redueña se rodea de alturas como el Monte de Redueña, el Pico del Regalo (941m) o el alto de El Portachuelo, que albergan en su riqueza natural numerosas especies como jinetas, jabalíes, corzos, erizos, todos ellos arropados por un hábitat de monte bajo y la Dehesa Boyal, acompañada de jara, enebros, fresnos, robles y encinas.

Esta basta concentración de fauna y vegetación anima al senderista a descubrir un encanto escondido, siendo una de sus principales rutas la “Senda para Todos”, un recorrido creado en 2002, adaptada a invidentes y discapacitados motrices, que discurre por un pedazo virginal de Monte Mediterráneo. Cuenta con varios paneles de interpretación del medio natural. Además de esta senda, existen otras rutas que nos llevan a conocer cada uno de los rincones de Redueña y sus lindes, señalizadas en un panel informativo en la plaza del pueblo.

Redueña y sus gentes hacen de sus tradiciones una realidad, llevando a cabo la celebración de sus fiestas, como la de Santa Lucia (13 de Diciembre) patrona del municipio, donde antiguamente se celebraba una luminaria acompañada de chocolate y limonada; o su fiesta de El Cristo de la Luz (14 de Septiembre), donde la fiesta popular invade sus calles con verbenas y fiestas taurinas.

Sin duda alguna un pequeño enclave digno de conocer….